ARTÍCULO ORIGINAL
Evaluación económica de alternativas de ganadería bovina para integrar sistemas de agricultura con ganadería en el sur de Santa Fe
Economic evaluation of cattle farming alternatives for integrating crop-livestock systems in southern Santa Fe
Avaliação econômica de alternativas de pecuária bovina para a integração de sistemas de cultivo-pecuária no sul de Santa Fé
Vigna, Cecilia1
;
Porstmann, Juan C. 1
; Arrizabalaga, Gonzalo1
1Facultad Ciencias
Agrarias UNR
DOI: https://doi.org/10.35305/agro47.e056
Recibido: Diciembre 2025 Aceptado: Mayo 2026
Resumen
La reinserción de la ganadería bovina para integrar sistemas agrícolas con ganadería en el sur de la provincia de Santa Fe se presenta como una alternativa interesante para contrarrestar las externalidades negativas derivadas de la ultra especialización, tanto de la agricultura como de la ganadería, que se ha consolidado en las últimas décadas. Este trabajo tiene como objetivo analizar la competitividad económica de la empresa integrada a través de distintos planteos ganaderos, y compararla con el resultado a nivel del margen bruto directo (MBD) de una empresa agrícola pura. Se modelizaron seis alternativas ganaderas para conformar sistemas integrados de agricultura con ganadería en suelos de aptitud agrícola. De ellas, la cría bovina intensiva con 2,48 vacas por ha con venta del destete resultó ser la actividad que mayor MBD obtuvo por ha ganadera, mientras que la terminación de terneros comprados obtuvo el peor resultado con valor negativo. Sin embargo, cuando se analiza el MBD por ha total de la empresa integrada de agricultura con ganadería, se advierte que no sigue la tendencia anterior debido al efecto positivo sobre el resultado económico de aquellas actividades ganaderas que presentan mayor proporción anual de suelo compartido con la agricultura. El caso que mejor lo explica es la recría de terneros comprados ya que la actividad se acopla totalmente al uso del suelo que ya realiza la agricultura, a través del pastoreo de cultivos de servicio que, además disminuye el costo de implantación del cultivo agrícola sucesor. En último lugar se ubica la terminación de terneros comprados.
Palabras clave: sistemas integrados agrícola-ganaderos; resultados económicos
Abstract
The reintroduction of cattle farming to integrate crop–livestock systems in southern Santa Fe Province represents a promising strategy to counteract the negative externalities derived from the pronounced specialization of both agriculture and livestock that has become consolidated in recent decades. The objective of this study is to assess the economic competitiveness of an integrated farm under different livestock configurations and to compare its performance—measured through direct gross margin (DGM)—with that of a purely agricultural farm. Six livestock alternatives were modeled to form crop–livestock integrated systems on soils suitable for agriculture. Among them, intensive cow–calf production at a stocking rate of 2.48 cows per hectare with weaning sales yielded the highest DGM per livestock hectare, whereas the finishing of purchased calves showed the poorest performance, with a negative value. However, when evaluating the DGM per total hectare of the integrated crop–livestock enterprise, the pattern diverges from the previous trend due to the positive economic effect of livestock activities that share a larger annual proportion of land with crops. The most illustrative case is the backgrounding of purchased calves, as this activity fully aligns with the existing land use of the cropping system by grazing cover crops, which additionally reduces the establishment cost of the subsequent cash crop. The least favorable alternative is the finishing of purchased calves
Key words: integrated crop-livestock systems; financial results
Resumo
A reintrodução da pecuária bovina para integrar sistemas agrícolas com pecuária no sul da província de Santa Fe se apresenta como uma alternativa interessante para contrabalançar as externalidades negativas decorrentes da ultra especialização, tanto da agricultura quanto da pecuária, que se consolidou nas últimas décadas. Este trabalho tem como objetivo analisar a competitividade econômica da empresa integrada por meio de diferentes modelos de produção pecuária e compará-la com o resultado em termos de margem bruta direta (MBD) de uma empresa exclusivamente agrícola. Foram modeladas seis alternativas de pecuária para formar sistemas integrados de agricultura e pecuária em solos com aptidão agrícola. Dentre elas, a criação intensiva de bovinos com 2,48 vacas por ha com venda de bezerros desmamados demonstraram ser as atividades que obtiveram o maior MBD por ha de pecuária, enquanto a terminação de bezerros comprados obteve o pior resultado, com valor negativo. No entanto, quando se analisa a MBD por há total da empresa integrada de agricultura com pecuária, percebe-se que ela não segue a tendência anterior devido ao efeito positivo sobre o resultado econômico das atividades pecuárias que apresentam maior proporção anual de solo compartilhado com a agricultura. O caso que melhor explica isso é a recria de bezerros comprados, uma vez que a atividade se adapta totalmente ao uso do solo já realizado pela agricultura, por meio do pastoreio de culturas de serviço, o que, além disso, diminui o custo de implantação da cultura agrícola subsequente. Em último lugar, encontra-se a terminação de bezerros comprados.
Palavras-chave: sistemas integrados de agricultura e pecuárias; resultados econômicos
Introducción
La región pampeana húmeda argentina está representada por una llanura de 39,7 millones de hectáreas dotada de condiciones naturales (climáticas y edáficas) excepcionales. Se destaca como una de las regiones del mundo cuya capacidad para producir alimentos le ha permitido históricamente abastecer demandas tanto locales como externas. La dinámica evolutiva de la actividad agropecuaria ha sido influenciada por diversos factores que han moldeado el perfil productivo a lo largo del tiempo.
La ganadería estuvo presente desde los inicios. La producción estaba representada mayormente por el aprovechamiento de los pastizales naturales con lanares y bovinos, cuyos subproductos se exportaban. La demanda del mercado externo indujo paulatinamente cambios para aumentar los volúmenes y la calidad de las carnes exportadas. De esta manera se instalan los primeros frigoríficos a partir de 1883 y se intensifica la importación de razas bovinas británicas que requerían pastos de calidad. La implantación de las primeras pasturas artificiales era llevada a cabo en las estancias por arrendatarios, quienes introdujeron cultivos agrícolas en rotación (lino, trigo y maíz) con las pasturas (Pizarro, 2003).
Se destacan dos períodos de agriculturización, caracterizados por el aumento del uso del suelo con fines agrícolas por sobre los ganaderos. Entre 1880 y finales de la década de los '30 ocurre un primer período de expansión de la frontera agrícola llevado a cabo de manera horizontal, a través de la ocupación progresiva de tierras vírgenes (Rabinovich y Torres, 2004). Más tarde, hacia finales de la década del '50, la reactivación del comercio internacional, la merma de la disponibilidad de nuevas tierras y la incipiente difusión de adelantos tecnológicos provenientes de la Revolución Verde, promueven el camino de un crecimiento vertical a través del aumento de la productividad. Esa tendencia progresiva fue capitalizada en mayor medida por la agricultura, la que esta vez compite por el uso del suelo con la ganadería, y se consolida en los '90 a través de un esquema de uso creciente de insumos (Pizarro, 2003).
La competencia por el uso del suelo produjo básicamente dos tipos de efectos sobre la ganadería bovina. El primero de ellos consistió en una relocalización de la misma. Este proceso tuvo lugar tanto extra como intra regionalmente. En el primer caso se produjo el desplazamiento de los rodeos a provincias tradicionalmente no ganaderas. “Los productores medianos y grandes de las principales zonas agroecológicas evitan vender sus rodeos y alquilan campos ganaderos en zonas menos productivas” (Champredonde y Albadalejo, 2011). Históricamente la región centro (Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe) concentraba el 80 % del stock ganadero, mientras que en la actualidad descendió a poco más del 65 %, a la vez que se incrementó notablemente en provincias del noreste (NEA), aunque también en La Pampa, San Luis, y la Patagonia (Ministerio de Economía, 2021). A nivel regional, si bien hasta la década del '70 seguían prevaleciendo los establecimientos mixtos (agrícola – ganaderos), durante esta década la expansión agrícola impulsó la adopción de la agricultura continua por parte de los establecimientos pequeños, mientras que en los de mayor tamaño la ganadería se mantuvo, aunque con mayor participación agrícola. A su vez se produjo una reorientación productiva según el tamaño de las explotaciones, prevaleciendo la cría vacuna en los pequeños, mixta (cría- recría-inverne) en los medianos y una tendencia más definida hacia la invernada (engorde) en los de mayor tamaño (Pizarro, 2003).
El segundo efecto se relaciona con la evolución de los sistemas productivos. Tradicionalmente la ganadería vacuna integra un modelo extensivo basado en el aprovechamiento directo de pastizales naturales y en proporción variable de pasturas implantadas. El desempeño de las actividades en general podía verse afectado puntualmente por efectos del clima sobre la disponibilidad de forraje y, en especial, por los ciclos ganaderos ocasionados por fases de gran liquidación de hacienda en épocas de precios bajos alternados con, fases de retención durante períodos de precios alentadores para la actividad. No obstante, los planteos técnicos gradualmente fueron incorporando cambios dentro del contexto de reconfiguración de la integración de la superficie de las explotaciones impulsado por la agricultura. Uno de los pilares de la mejora de la eficiencia técnica fue el incremento de la receptividad de la cadena forrajera para adaptarla a la demanda del rodeo y a una mayor carga animal (cabezas/ha). Ejemplos de ello son el aumento relativo del porcentaje de pasturas cultivadas plurianuales y verdeos anuales, la utilización de reservas forrajeras (heno) y la fertilización de pasturas. A mediados de los '80 se difunde el uso del alambrado eléctrico para realizar pastoreo rotativo con el objetivo de mejorar la eficiencia de aprovechamiento de los recursos forrajeros. Surgen grupos de productores nucleados en torno a un profesional ingeniero agrónomo que abordan no solo estos temas, sino también otras variables de importancia como ser los aspectos sanitarios y el ordenamiento de los procesos reproductivos: planificación de los servicios, manejo de la reposición de vientres, etc. (Champredonde y Albadalejo, 2011).
Durante la década de los '90 continúa la mejora de los sistemas extensivos, se incorpora la inseminación artificial, mejora el porcentaje de destete entre otros aspectos. Si bien algunos sistemas utilizan suplementación estratégica con granos y suplementos, comienzan a difundirse y a tomar relevancia los sistemas de producción intensivos de carne bovina, aplicados principalmente al proceso de engorde sobre animales confinados total o parcialmente en corrales. Uno de los aspectos centrales de estos sistemas lo constituye la gestión de la nutrición animal teniendo en cuenta los requerimientos de las diferentes categorías y el aumento de peso medio diario objetivo. En la composición de las dietas intervienen granos, suplementos y derivados de la agroindustria. Los recursos forrajeros en pie como recurso de alimentación disminuyen su participación relativa y son suministrados en forma procesadas (heno, silajes). Sin embargo, el hecho disruptivo lo representa el desacople de la producción de carne y el uso del suelo. Se establece de este modo un nuevo vínculo entre la agricultura y la ganadería, siendo la primera quien provee los insumos de alimentación, pero a la vez la que se reserva el uso exclusivo del suelo (Viglizzo et al., en INTA 2010).
Estos cambios tuvieron su correlato a nivel de la estructura agraria. El análisis de las variaciones intercensales entre 1988 y 2018 indican que la región pampeana registró una disminución del 9,5 % de las EAPs (Explotaciones agropecuarias) ganaderas sobre el total de EAPs, mientras que, durante el mismo período el número promedio de cabezas por EAP ganadera manifestó un incremento del 83 % (García y Villa, 2023).
Cabe aclarar que la desvinculación de la agricultura y la ganadería a nivel predial y la resultante ultra especialización de ambas ramas productivas se inscriben dentro de fenómenos globales cuyo origen son atribuidos a cambios en la economía política de los sistemas alimentarios mundiales (Garret et al., 2020). Según Naylor et al. (2005) la industrialización y globalización de los sistemas ganaderos, observada principalmente en monogástricos, han sido alentadas por la caída de los precios reales de los granos forrajeros, la liberalización del comercio, los avances en reproducción y eficiencia de conversión de las especies y el aumento de los ingresos de la población de países asiáticos que permitió acceder a dietas basadas en proteínas animales.
En la región, el maíz y la soja constituyen las principales fuentes de energía y proteína de las raciones respectivamente. El engorde bovino a través de estos sistemas, llamados feed lots, logra tropas homogéneas. El período de engorde se acorta, la edad de los animales faenados desciende. La carne obtenida resulta más tierna y rápidamente conquista las preferencias del mercado interno.
La ganadería bovina de carne no experimentó un proceso de reconversión productiva tan significativo y homogéneo como en el caso agrícola. Entre 1970 y 2010 la producción total de granos se multiplicó por 8 mientras que la producción ganadera se mantuvo estancada, mientras que a nivel de productividad (producción total sobre la sumatoria de todos los insumos), la primera creció a un ritmo de 2 – 3 % anual mientras que la segunda al 1 % o incluso negativa (Gallacher y Lema, 2018). Según Viglizzo (2014) existe una doble brecha tecnológica en el sector rural argentino, la primera entre la agricultura y la ganadería, y la segunda dentro de la propia ganadería. Mientras la agricultura se asienta sobre tecnologías de insumos, la ganadería lo hace sobre tecnologías de procesos, menos tangibles y estandarizados, basadas en recursos intelectuales que no se compran usualmente en el mercado.
La agricultura ultraespecializada mejora el servicio ambiental relacionado con la provisión de alimentos (Manuel-Navarrete, 2005) a través de planteos eficientes y productivos, pero han derivado en sistemas altamente simplificados y dependientes de insumos externos que como contraprestación (trade – offs) frecuentemente se asocian a consecuencias ecológicas, ambientales y socioeconómicas. Además, podrían presentar mayor vulnerabilidad ante shocks climáticos y/o de mercado (Garret et al., 2020). Esta diversidad de factores que afectan la sustentabilidad del sistema agrícola, como así también las problemáticas relativas al ambiente y al bienestar animal en muchos casos no resueltas por el feed lot, tienen actualmente una consideración creciente. En la región pampeana las externalidades negativas derivadas del proceso de agriculturización incluyen varios aspectos. El 70 % de la región pampeana presenta deficiencia en fósforo. Dicho elemento ha caído a razón de 1 ppm por año en los últimos 7 años. Así mismo, desde 2018 existen limitaciones generalizadas de materia orgánica que llevan a deficiencias de nitrógeno, azufre y otros micronutrientes (Díaz Zorita, 2023). También se registra una acidificación antrópica creciente de los suelos, verificada por un descenso del pH entre 0,5 y 1 unidad (Casas, 2006). Por otra parte, las actividades pecuarias intensivas, tal el caso de los feed lots, pueden derivar eventualmente en casos de contaminación severa por nutrientes (Viglizzo y Jobaggy, en INTA 2010). En las últimas décadas, la difusión de la labranza conservacionista primero y la adopción masiva de la siembra directa después, contrarrestaron significativamente el impacto negativo del laboreo mecánico sobre las propiedades físicas, químicas y biológicas de los suelos. Sin embargo, para este sistema el uso de fitosanitarios representa un pilar importante del planteo agrícola modal. Viglizzo y Franck, en INTA (2010) utilizaron un modelo que muestra la relación directa, alta y positiva entre el porcentaje de tierra cultivada y el riesgo relativo de contaminación por plaguicidas. Si bien la sustitución de los fitosanitarios utilizados inicialmente, como ser clorados y fosforados, por otros de menor toxicidad y persistencia en el ambiente disminuyeron considerablemente este riesgo, la mayor área dedicada a la agricultura y la mayor participación relativa de la soja, que demanda una mayor aplicación promedio de fitosanitarios parecen sostenerlo. Adicionalmente, la aparición de malezas resistentes al glifosato ha obligado en los últimos años en muchos casos al aumento en el uso de herbicidas y aplicaciones promedio.

Gráfico 1. Composición de la
rotación agrícola en 7 departamentos del sur Santa Fe El gráfico 1 muestra que,
si bien se observa una tendencia a la baja, la menor participación relativa del
cultivo de soja dentro de la rotación modal de 7 departamentos del sur de Santa
Fe de los últimos 23 años corresponde a la campaña 2023/2024 con el 73,6 % del
total sembrado.
También se asocia a la agriculturización con el proceso de concentración productiva. Según Porstmann et al. (2023) “este fenómeno Fuente: elaboración propia en base a datos SAGyP significó para los departamentos de la región sur de Santa Fe, una disminución del 50,3 % de las EAPs desde el Censo Nacional Agropecuario (CNA) 1988 al 2018 y un aumento de la superficie modal del 21,5 %”.
La agricultura moderna enfrenta el desafío de responder a una demanda creciente de productos agropecuarios, minimizando al mismo tiempo, su impacto ambiental. Bommarco et al. (2013) refiere a la Intensificación Ecológica como el conjunto de estrategias orientadas a mejorar la gestión de las regulaciones que brindan los servicios ecosistémicos dentro de los sistemas productivos, lo que incluye prácticas de uso del suelo que favorecen la biodiversidad funcional. En la región pampeana, podría considerarse como ejemplo la incorporación de cultivos de servicio como alternativa al primer control químico de malezas previo a la implantación de cultivos estivales. En el mismo sentido existe un renovado interés hacia la reconsideración de los sistemas que integran actividades agrícolas con ganaderas. De Dios Herrero et al. (2016) expresan que
la integración de la ganadería con agricultura provee varios beneficios, incluyendo: conservación de los recursos, servicios ecosistémicos, mejora de la calidad de los suelos y reducción del riesgo a través de la diversificación de la empresa. En combinación con la siembra directa y pasturas son prácticas útiles para mejorar el carbono orgánico del suelo en comparación con la agricultura continua.
Sin embargo, quienes toman las decisiones acerca del planeamiento de la empresa agropecuaria no desconocen las dinámicas que subyacen alrededor del uso de la tierra. Según Lema y Benito (2016) en las últimas décadas el precio de la tierra pasó de 3.000 a más de 15.000 usd la hectárea, los arrendamientos de unos 8 quintales de soja por hectárea a pagarse hasta 20, y más del 60% de las tierras actualmente se trabajan en alquiler. Para obtener el residuo para pagar la renta, el productor debe primero retribuir el uso de los recursos que intervienen en la producción (insumos, trabajo, capital, conocimiento), con lo cual las determinaciones productivas se orientan hacia la utilización más eficiente de los recursos disponibles de manera de asegurar menores costos. Estos aspectos se reflejan no solo en cuanto a la supremacía de la agricultura por sobre la ganadería anteriormente descripta, sino incluso dentro de la misma agricultura, la elección de los cultivos en la región núcleo pampeana parece estar influenciada en mayor medida por la menor inversión de implantación por hectárea requerida que por la proyección de márgenes a obtener (soja vs. maíz) (Porstmann et al., 2023).
Las actividades bovinas de carne en general no compiten a nivel económico con la agricultura. Adicionalmente, dada la importancia histórica de la carne vacuna en la dieta de la población local, no han sido menores las intervenciones que distintas administraciones gubernamentales han efectuado con el fin de controlar el precio interno, aspecto que agregó incertidumbre a un productor ganadero que de por sí enfrenta una importante inmovilización de capital en hacienda impuesta por los tiempos biológicos de la actividad.
La reconsideración de incorporar actividades ganaderas en empresas netamente agrícolas se presenta como una alternativa altamente valorada para contrarrestar las vulnerabilidades asociadas a los planteos productivos ultraespecializados (Garret et al., 2020; Sekaran et al., 2021). No obstante, debe tenerse presente que el desempeño económico de la empresa constituye uno de los ejes de la sustentabilidad. Por lo tanto, resulta de suma importancia profundizar el análisis desde esta perspectiva.
El objetivo de este trabajo es identificar distintas alternativas ganaderas que puedan integrarse con la agricultura en suelos de uso netamente agrícola y evaluar la competitividad económica de estas y de la empresa integrada en su conjunto.
Metodología
Se recurre a la técnica de modelización para representar distintas alternativas para conformar sistemas integrados agrícola - ganaderos. En todos los casos la composición de la superficie total considera una ocupación efectiva del 80 % agrícola y 20 % ganadera, que contrastan con el modelo testigo 100 % agrícola. La decisión de asignar y limitar, en una primera etapa, la superficie de la actividad ganadera a dicho porcentaje responde a un criterio de justificación de las inversiones, sin que provoque deseconomías de escala. Además, se consideró para este tipo de decisiones de la empresa el concepto de "Flexibilidad Estratégica" (Sánchez, 1995), entendida como la capacidad de la organización de adaptarse y eventualmente cambiar de rumbo sin costos de salida excesivos que comprometan la viabilidad del sistema.
Para la determinación de la superficie total de la empresa se tomó como referencia la superficie modal dentro del rango 200 – 500 ha, según Censo Nacional Agropecuario 2018, de siete departamentos del sur de Santa Fe: Belgrano, Rosario, Caseros, Constitución, Iriondo, San Lorenzo y General López. De esta manera la empresa considerada consta de una superficie total de 317,4 ha.
El modelo agrícola está determinado por:
i) Los cultivos predominantes sembrados en los siete departamentos tomados para el estudio, que se corresponden con los principales sembrados en la región núcleo pampeana: soja (Glycine max (L.) MERR.) de primera y segunda siembra, maíz (Zea mays L.) y trigo (Triticum aestivum L.).
ii) La rotación promedio de dichos cultivos correspondientes a once campañas (2014 – 2015 hasta 2024 – 2025) de los departamentos citados anteriormente.
iii) El rendimiento promedio de las campañas citadas en ii) para los departamentos correspondientes.
iv) El planteo técnico modal aplicado por los productores de la zona: labores compuestas por siembra directa, pulverizaciones y cosecha. A los fines del estudio todas las labores se consideran contratadas. Insumos empleados: semillas, fertilizantes y fitosanitarios.
v) Comercialización a través de acopio o cooperativa de productores considerando flete para una distancia promedio a puerto de 100 km. Otros: cobertura de granizo.
La información de cultivos, superficies sembradas y rendimientos promedios fueron tomados de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (2025).
A los fines del presente trabajo los modelos ganaderos se encuentran representados por distintas alternativas factibles de desarrollarse sobre una base de alimentación pastoril de buena receptividad, acorde a suelos con capacidad de uso agrícola. Para la conformación de los planteos técnicos de los modelos fueron consultadas distintas publicaciones (Kloster et al., 2017; Correa Luna, 2007; Vittone et al., 2015). Según el caso, los recursos forrajeros están compuestos por pasturas perennes consociadas de alfalfa (Medicago sativa L.) y gramíneas, y verdeos invernales de avena (Avena sativa L.) y raigrás (Lolium multiflorum LAM.), que incluyen fertilización a la siembra y también de mantenimiento para el caso de las pasturas, combinado con el supuesto de un manejo eficiente del pastoreo. En algunos modelos los planteos se complementan con suplementación variable en base a maíz provisto por la agricultura para ajustarse tanto a la carga animal como también a los aumentos medios diarios propuestos. Dada la pequeña escala de los planteos ganaderos, no se incluye al silaje de maíz como alternativa de suplementación. La carga animal de cada actividad se desprende del balance forrajero en el que intervienen dichos recursos por el lado de la oferta y por el otro, la demanda de la dinámica de las distintas categorías de hacienda.
Los modelos propuestos son los siguientes:
T. Modelo testigo: 100 % agrícola
Modelos mixtos:
M.1.a Cría bovina intensiva con venta de terneros al destete (CBI-D)
M.1.b Cría bovina intensiva con venta de la recría de terneros (CBI-Rc)
M.1.c Cría bovina intensiva con recría y terminación en feed lot ecológico (CBI-Rc-T)
M.2.a Recría de terneros comprados (Rc C)
M.2.b Recría de terneros comprados y terminación en feed lot ecológico (Rc C–T)
M.3. Invernada base pastoril con suplementación (Inv)
La producción de carne se calcula por la diferencia entre las ventas/salidas menos las compras/entradas. Los modelos se consideran estabilizados, por lo que la diferencia de inventario entre el final y el inicio del ejercicio es nula. La productividad se mide en kg de carne por superficie efectiva, es decir ajustada por el tiempo de ocupación (en los modelos 2 a y 2 b también se muestran por ha de verdeo).
Cabe aclarar que como componente de la rotación de cultivos en el modelo Testigo 100 % agrícola, la soja se presenta de primera siembra como único cultivo en la campaña, o componiendo la secuencia de doble cultivo trigo/soja de segunda siembra. En los modelos ganaderos, aparece una tercera alternativa que es cuando los verdeos de invierno comparten, en distintos porcentajes según el modelo, parte de la superficie descripta como soja de primera. En estos casos se considera que la soja sucesora de dichos verdeos invernales es sembrada en la misma fecha que la soja de primera como único cultivo y que además obtiene el mismo rendimiento promedio. Respecto a éste último punto, Planisich et al. (2025) no encontraron diferencias significativas en el rendimiento de soja luego de cultivos de servicios pastoreados durante seis campañas en el sur de Santa Fe. Así mismo, Peterson et al. (2020) realizaron estudios en tres continentes, doce cultivos y cuatro especies ganaderas, para comparar el rendimiento agrícola en sistemas integrados de agricultura con ganadería versus agrícolas puros con la conclusión de que los rendimientos eran similares en ambas situaciones, incluso superior en los primeros cuando excluían a los cultivos doble propósito del estudio.
Los precios son promedios del período enero 2020 – agosto 2025 y se expresan en dólares estadounidenses constantes. Los precios de los productos agrícolas provienen de las cotizaciones locales de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) promedio para los meses de cosecha de los respectivos cultivos. Para el caso de los precios de las distintas categorías de hacienda se considera el promedio de distintas fuentes históricas consultadas: Entre surcos y corrales, Mercado Agroganadero de Cañuelas y Rosgan – Mercado Ganadero. La revista Márgenes Agropecuarios (2020 – 2025) fue consultada para la valorización de labores, insumos agrícolas y ganaderos, mejoras ganaderas y personal.
La evaluación económica incluye el cálculo de medidas de resultado de cada actividad y también global de la empresa: Ingreso Directo (ID), Costo Directo (CD) y Margen Bruto Directo (MBD) como medida residual entre los anteriores. El ID se considera neto de comercialización de venta para todas las actividades. La determinación del CD agrícola incluye los rubros: implantación y protección (labores e insumos), cosecha y cobertura de granizo. Para el caso de la ganadería está compuesto por: compra/entrada de hacienda, gastos de comercialización de compra, alimentación, sanidad, personal, mantenimiento de mejoras ganaderas (alambrados, corrales, aguadas, comederos, etc.), asesor técnico y amortizaciones directas provenientes tanto de las mejoras ganaderas como de implementos específicos. Cabe aclarar que los modelos que anexan etapas a las pre existentes pueden sufrir variaciones tanto en la dotación de personal (compuesta por un asalariado permanente, reforzado en algunos modelos con personal transitorio) como de las mejoras requeridas y/o implementos, lo que repercute en los rubros personal, mantenimiento de mejoras y amortizaciones. La tenencia de la tierra es considerada en todos los casos en propiedad.
Resultados y discusión
La tabla 1 muestra la integración de la superficie efectiva por tiempo de ocupación en porcentaje relativo de agricultura o ganadería (%A/G) y de la superficie total. El coeficiente de uso es igual a 1 para ocupación única del suelo en la campaña (soja 1a siembra, maíz y pasturas perennes) y de 0,5 para uso compartido, como ser trigo/soja de 2a siembra o verdeo invernal/soja. En el caso testigo la agricultura ocupa el 100% de la superficie total mientras que el resto de los modelos mixtos mantienen una integración de 80% agricultura con 20% ganadería sobre la misma.

La tabla 2 presenta los rendimientos y precios promedio considerados en el modelo agrícola, así como también el detalle del ID, CD y MBD por ha de actividad y por ha total de la empresa. Las tablas 3 y 4 muestran los parámetros técnicos, la productividad y el resultado económico del modelo M.1.a CBI –D, que consiste en una cría bovina de alta carga y aprovechamiento moderado de rastrojos con venta de los terneros al destete; las tablas 5 y 6 corresponden a los mismos parámetros, en este caso para el agregado al modelo anterior de una recría de los terneros propios (M.1.b. CBI-Rc), mientras que las tablas 7 a 9 muestran el modelo M.1.c. CBI–Rc–T, que representa el caso de que el modelo anterior a su vez continúe con una terminación del tipo feed lot ecológico (Vittone y otros, en INTA 2015) en el cual los animales pasan a la etapa de engorde permaneciendo en los mismos lotes donde realizaron la recría con la asignación de 160 m2 por cabeza. La descripción del modelo M.2.a Rc C, que consiste en una recría de terneros comprados, comprende las tablas 10 a 12 mientras que las tablas 13 a 15 muestran el modelo M.2.b. Rc C–T, que contempla la terminación de los animales de esa recría comprada. La alternativa Invernada base pastoril con suplementación (M.3. Invernada) se presenta en las tablas 16 y 17. Finalmente, la tabla 18 resume los resultados económicos de todos los modelos. Dado que, en las empresas integradas la ganadería puede estar representada por un único proceso ganadero (ej.: M.1.a., M.2.a. y M.3) o por más de uno (ej. M.1b, M. 1.c y M. 2.b), en el primer caso el resultado económico de la ganadería coincide con el MBD de la única actividad ganadera, mientras que, en el segundo caso, está compuesto por la contribución parcial de cada proceso o sub actividad al total de superficie ganadera.



La tabla muestra también el resultado global de la empresa integrada en valor total/ha, que se obtiene de la suma producto del MBD de la agricultura y de la ganadería por los coeficientes de uso del suelo, 0,8 y 0,2 respectivamente (MBD total empresa /ha = MBD agricultura * 0,8 + MBD ganadería * 0,2). También se muestra el MBD incremental que resulta de comparar el MBD de cada modelo integrado con respecto a la situación testigo representada por la empresa 100% agrícola (modelo T.). El MBD de la empresa agrícola tomada como testigo (M.T) por ha total es 538,1 usd/ha. Con respecto al resultado económico de las actividades ganaderas que componen los modelos integrados, el mayor MBD por ha ganadera le corresponde a la cría bovina intensiva con venta de los terneros al destete (M.1.a.CBI–D) con 481,6 usd/ha. Le sigue la alternativa del mismo modelo de cría, pero con el agregado de la recría de los terneros en verdeos invernales en lugar de la venta al destete (M.1.b.CBI-Rc), con 424,4 usd/ha. En este modelo, la recría individualmente obtuvo un MBD de 79,7 usd/ha efectiva, esto es 39,9 usd/ha de verdeo). En tercer lugar, aparece el modelo que propone prolongar el proceso con el engorde de la recría anterior, (M.1.c.CBI-Rc-T), con 381,8 usd/ha ganadera, a pesar de que la etapa de terminación arroja valores negativos de MB (-10.635,5 usd por ha efectiva con un total de 0,7 ha efectiva). Esto resulta importante si se considera que es común observar el engorde de los terneros propios como práctica habitual por parte de los productores. El modelo de invernada (M.3 Invernada) en cuarto lugar presenta MBD positivo con 174,4 usd/ha. Le sigue la recría de terneros comprados, que obtiene un MBD de 9,9 usd/ha mientras que el mismo modelo con terminación (M.2.b Rc C-T) arroja valor negativo de MBD de -495,3 usd/ha, al menos para las relaciones de precio relevantes tales como ternero/novillo y novillo maíz durante el período analizado que se situaron en 1,29 y 9,95 respectivamente.
A nivel de los resultados de MBD por ha total, las empresas integradas que presentan MBD incremental positivo respecto al modelo de agricultura pura son los modelos M.2.a Rc C (recría de terneros comprados) con incremental de 26,8 usd/ha, el modelo M.1.b. CBI Rc (cría con venta de la recría) con 12,2 usd/ha., M.1.a (cría con venta del destete) y M.1.c. CBI RC T (cría con venta de novillitos terminados) con 5,4 y 2,7 usd/ha incremental respectivamente. Tanto el modelo M.3 (Invernada) como el M.2.b Rc-T (terminación de los novillos comprados obtuvieron MBD incremental negativo con -32,8 y -98,2 usd/ha.
En los resultados globales de la empresa de los sistemas integrados se observa que confluyen dos aspectos: el resultado de la ganadería, pero también el grado de uso compartido de la tierra entre la agricultura y la ganadería. En este sentido, la recría de terneros comprados comparte plenamente el uso de la superficie durante la campaña con la agricultura ya que se realiza sobre verdeos invernales que actúan como cultivos de servicio pastoreados, inclusive como ya se mencionó, sin la necesidad de modificar la fecha de siembra de la soja sucesora. Adicionalmente, el costo de implantación de ésta última disminuye por prescindir de lo que comúnmente se denomina barbecho largo (químico) del cultivo, que es reemplazado por el verdeo de invierno. Se estima una disminución de 42 usd/ha de labores e insumos, reflejado en el aumento del MBD de la soja sobre verdeo de invierno, bajo el supuesto de igual rendimiento promedio de la soja. Por ende, el MBD agrícola por ha efectiva es el mayor de todos los sistemas integrados. En cambio, en el segundo caso M.1.b. (CBI-Rc), se debe a una combinación de la contribución del MBD de la actividad ganadera (391,6 usd/ha) con el aumento del uso compartido de la tierra entre la agricultura y la ganadería con respecto a la alternativa ganadera que presenta mayor MBD que es la cría bovina intensiva con venta del destete. El resultado de MBD incremental con mayor pérdida económica le corresponde al modelo 2.b. (Rc C-T), terminación de la recría comprada, con -98,2 usd/ha con respecto al modelo testigo. Le sigue el modelo M.3 Invernada con -32,8 usd/ha. El rango de resultados incrementales en valores totales para la superficie total de la empresa de 317,4 ha, abarca desde 8.506.3 usd positivo con el Modelo de recría de terneros comprados (M.2.a. Rc C) hasta – 31174.4 para el mismo modelo, pero con engorde de la hacienda (M.2.b. Rc C-T).

Cabe resaltar que este trabajo constituye una primera instancia, en la cual el análisis económico, tanto de actividades como global de la empresa, utiliza al MBD como medida residual, empleando para ello a los CD, que son de naturaleza objetiva. Es decir, no ha sido contemplado el costo de oportunidad del capital utilizado, lo cual desde el enfoque gerencial puede considerarse como una limitación para arribar a resultados más concluyentes.
CONCLUSIONES
La reinserción de la ganadería bovina para conformar sistemas integrados de agricultura con ganadería en la zona núcleo pampeana se presenta como una alternativa interesante que cobra importancia en la actualidad como respuesta a las externalidades negativas derivadas de la ultra especialización principalmente de la agricultura que se ha consolidado en las últimas décadas. Dado el elevado costo de oportunidad de la tierra con importante aptitud de uso agrícola como lo es dicha zona de la cual forma parte el sur de Santa Fe, y la importancia que este aspecto tiene en las decisiones del productor, este trabajo propuso analizar la reinserción de la ganadería bovina a través de distintos planteos y medir el resultado económico no solo de las actividades ganaderas sino especialmente de la empresa integrada en su conjunto. A nivel del análisis económico de las alternativas ganaderas, la cría bovina intensiva con 2,48 vacas por ha con venta de los terneros al destete resultó ser la actividad que mayor MBD obtuvo por ha ganadera mientras que la recría de terneros comprados con terminación obtuvo el peor resultado con pérdidas de – 495,3 usd/ha. Cuando se analiza el MBD por ha total de las empresas integradas y el incremental de las mismas con respecto al modelo testigo agrícola puro se advierte que no sigue la tendencia anterior debido al efecto positivo sobre el resultado de la empresa integrada de aquellas actividades ganaderas que presentan dentro de su superficie mayor proporción de suelo con uso compartido con la agricultura. El caso que mejor lo explica es el modelo de recría de terneros comprados en el cual si bien el resultado económico de la actividad ganadera es de los menos competitivos, el MBD incremental resulta ser el mayor. Esto se debe a que la actividad se acopla totalmente al uso del suelo que ya realiza la agricultura a través del pastoreo de cultivos de servicio que, además disminuye el costo de implantación del cultivo agrícola sucesor. Le siguen los modelos de cría intensiva con recría de los terneros (M.1.b CBI Rc) y cría intensiva con venta del destete (M1.a CBI D). En último lugar se ubica la recría de terneros comprados con terminación (M.2.b Rc C-T). El valor incremental total versus el modelo 100 % agrícola, en referencia a la superficie total de 317,4 ha, abarca un rango entre 8.506,3 usd con la recría comprada (M.2.a Rc C) y – 30.990,9 con la recría de terneros comprados con terminación en corral ecológico (M.2.b Rc C-T).
En total, de las seis alternativas analizadas y para las relaciones de precios relevantes del período de estudio, cuatro de ellas no presentan pérdidas a nivel económico. Sumado a otros aspectos que en la actualidad toman relevancia, como ser la mayor resiliencia frente a fenómenos extremos tanto climáticos como de mercado, los sistemas integrados agrícola – ganaderos se perfilan como opciones sustentables en sentido amplio. Sin embargo, no puede dejar de mencionarse que existen una serie de factores que desalientan la adopción de estos sistemas. Entre ellos se mencionan la necesidad inicial de inversión tanto en hacienda como en instalaciones, asociado a la disponibilidad de fuentes de financiamiento; la escasa disponibilidad de personal capacitado, la amenaza del abigeato (Schneiter et al 2023) así como también el requerimiento de un control casi permanente y el manejo temporal continuo del negocio ganadero (Viglizzo 2014). No obstante, el panorama actual sitúa a la producción agropecuaria en el recorrido de una etapa caracterizada por la aplicación creciente de distintos avances tecnológicos que, a través de un manejo ajustado para cada situación, permiten el aumento de la eficiencia productiva y de la asignación de recursos a partir de la mayor disponibilidad de información (en cantidad y calidad). Si bien la adopción de lo que en conjunto se denomina Ganadería de Precisión es aún incipiente, podría considerarse que su implementación contribuya a neutralizar algunas de las restricciones planteadas para esta rama productiva.
Declaración de Autoría (CRedit)
CV: Análisis formal, conceptualización, curaduría de datos, escritura. Revisión y edición, investigación, metodología, redacción, borrador original, software, validación, visualización. JCP: Adquisición de fondos, Análisis formal, conceptualización, revisión y edición, metodología, redacción, borrador original, validación, visualización. GA: Revisión y edición, metodología, redacción, borrador original, validación, visualización.
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